¿Voy a extrañar para siempre?

Respuesta corta: Sí.

Pero no es tan malo como suena. En realidad al principio no se siente tanto la falta de tus seres queridos, porque estás muy distraída viviendo nuevas experiencias. Después de los seis meses llega la verdadera sensación de soledad, cuando ya ha pasado mucho sin abrazar a tu mamá, sin comer tu plato favorito, sin salir a rumbear con tu parche de siempre.

La cosa es que no te voy a decir mentiras, es duro, duele, lloras y hay días en los que la depresión supera las ganas de estar aquí, sobre todo cuando las personas que conoces al llegar, no tienen tiempo para estar contigo o se regresan a su país. Entonces es en esos momentos donde estás más sola que un hongo, cuando se te viene a la cabeza todo lo vivido antes de partir. Eso es lo que extrañas, el pasado.

A medida que pasa el tiempo, y aunque suene raro, te acostumbras a extrañar y aprendes como sobreponerte. Piensas en cuando será la próxima vez que visitarás tu tierra, tu casa y eso te da fuerzas. Aveces no sabes cuándo será, pero sabes que será tan pronto como puedas. Y esto se repite varias veces hasta que es menos frecuente el sentimiento de tristeza, que se convierte más en otro sentimiento; nostalgia.


Aprendes varias cosas:

  1. Muchas personas que pensabas eran muy cercanas a ti, desaparecen de tu vida, y dejan de serlo.
  2. Las personas que siempre han estado incondicionalmente antes de irte, siguen siéndolo y encuentras la manera de no perder el contacto.
  3. La familia es y será tu único constante, como dicen por ahí: la familia siempre está.
  4. Habrá personas con las que no eras cercana, que se volverán cercanas.

Cuando se hace más pequeño el número de personas a quien extrañar, se hace más fácil buscar posibilidades de mantener estas relaciones, que aún nos atan a nuestra vida anterior.

Ahora, es importante resaltar que existe un punto en el que tu vida anterior y tu vida presente se fusionan. A mí me pasó al volver a Colombia por primera vez, después de tres años de haberme ido. Este punto me permitió ver mi vida desde otra perspectiva al regresar.

Mi vida anterior ya no existía, solo existe el presente.

En el presente están las personas que tienen que estar. En el presente mis gustos cambiaron. Los planes que extrañaba hacer los hice, pero no me sentí igual, ahora me gusta hacer otras cosas. La comida que tanto moría por volver a probar, la probé y quede satisfecha, segura de que también podría intentar prepararla yo misma en casa.

Personas que extrañaba ver, las vi. Estaba nerviosa, pensé que sería raro, pero como mantuvimos contacto, es como si el tiempo hubiera hecho una pausa entre antes de irme y mi regreso, nada había cambiado entre nosotros. La amistad verdadera, el amor de familia, no sabe de distancias, ni de tiempos.

Personas que pensé que vería, no las vi. Es duro reconocer que hay personas que simplemente ya no hacen parte de tu vida. No importa, esa es la realidad. Cumplimos dejando algo bueno (espero) en la vida de otros y seguimos adelante. A todos nos cambia la vida y nos da otras prioridades, yo también ahora tengo otras prioridades.

¿ENTONCES, TODO OK?

Imagen de Sebastian Narvaez. @sen_nrvz

CASI, pero hay algo que no dejas de extrañar. Existe la teoría de que lo que verdaderamente se extraña es a las personas, pero hay algo que no es ni siquiera tangible, y se extraña más que a nadie. Es el sentimiento de pertenencia que inspira estar en tu país y eso si se extraña, no importa cuanto tiempo pase, eso se extraña siempre.

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