del miedo nace la valentía

Imagen tomada de @Karborn

Leí esto hace poco en Instagram, lo escribe una chica mexicana, que admiro mucho por su creatividad y su arte para crear frases. Ella se llama Ange Cano.

Al leerlo me acordé de mi proceso, los miedos que he tenido que aprender a superar, como el simple miedo al primer día de lo que sea:

  • Primer día de colegio, de universidad y cada primer día de cada semestre
  • Primer día de tu primera práctica, de trabajo, y cada primer día de un nuevo trabajo
  • Cada primera cita y hasta segunda tercera, etc.
  • Miedo al primer rechazo, y a todos los que serian posibles
  • Miedo a que te rompan el corazón
  • Miedo a salir del país por primera vez, solo.

Y así, hasta que vas coleccionando miedos, que vas superando en diferentes etapas de tu vida. Sin embargo hay unos miedos que marcan porque son esos que te llevan a tomar decisiones importantes, decisiones que pueden cambiarlo todo, decisiones que solo están en tus manos. A esos los llamo LOS MIEDOS VOLUNTARIOS porque son esos que no son obligatorios, es decir son esos que nacen de la libertad de tomar una decisión y asumir las consecuencias voluntariamente. Por ejemplo, y para ser más claros, para mí esto va desde decidir irte de tu casa, hasta decidir si estar o no con una persona, desde decidir si irte o no a estudiar al extranjero hasta decidir si tener o no tener hijos.

¿Y qué tiene que ver esto conmigo? pues en realidad tiene que ver más con Michelle Obama y su libro Becoming, que lo recomiendo mucho por cierto. Un poco largo pero interesante.

En todo caso Michelle narra en una de sus experiencias, como después de haberse graduado de la universidad de Princeton y haber empezado a tener una carrera con un futuro muy prometedor como abogada, ella empieza a cuestionarse si es esto realmente a lo que se quiere dedicar, y se da cuenta de que definitivamente no, y que preferiría trabajar para ayudar a otros. Trabajaría entonces en el sector público con un salario que no seria ni la mitad de lo que ya ganaba. Tomar esta decisión no solo implicaba un cambio para ella, sino que sentía cierta presión, porque sus padres habían sacrificado mucho para que ella pudiera llegar al punto al que ella ya había llegado, y no quería decepcionarlos. (para los que no saben y tal vez SPOILER ALERT sobre el libro: Michelle viene de una familia con un poder económico más bien bajo)

Esto me hizo identificarme muchísimo. No sé por qué, pero muchos de los miedos que afrontamos tienen que ver con terceros y no tanto con nosotros, por ejemplo el Miedo al que dirán, a decepcionar a otros, Ó a no llenar las expectativas de otros.

Desde mi propia experiencia cuando decidí que quería irme a vivir a Europa por un tiempo como Au Pair, el primer miedo que tuve que superar; era el sentir que estaba haciendo lo correcto de acuerdo al plan que yo tenía para mí y no al plan que otros pensaban que yo debía tener.

Algunos me intentaron disuadir de tomar esta decisión porque no veían en ser niñera un trabajo que se ajustara a lo que yo había construido con mi carrera y experiencia laboral, y mucho menos veían como esto se ajustaba a un futuro prometedor. Pero esto es porque nadie sentía lo que yo necesitaba para mí en ese momento, Yo quería irme, quería vivir otra vida, no era una cuestión de insatisfacción, era simplemente una cuestión de querer saber y ser más, más, más. Es la sed del curioso y solo aquel que la tiene puede entenderlo.

Esa decisión cambió mi vida. A partir de ahí tuve que enfrentarme una y otra, y otra, y otra vez a decisiones, y cada una de ellas venía acompañada de un MIEDO distinto.

Vivir en otro país de por sí te llena de más miedos de lo normal, no es que por ya estar aquí, entonces una ya esta a prueba de balas, de hecho los miedos son peores, porque estás solx, no tienes a tus papás, no tienes a tu patria, eres un EQUIS, y aprendes que solo te tienes a ti mismx y a tus decisiones.

Se van superando miedos; miedo a la soledad (a hacer cosas solo), el miedo a hablar otro idioma, miedo a que no te entiendan, miedo a hablarle a un extraño para hacer amigos, el miedo a pasar navidad y año nuevo lejos de casa, el miedo a que te pongan una multa o enfrentar a la policía. Miedo de saber que no tienes dinero para devolverte, miedo también de pensar en devolverte…

A mí me pasó así como a Michelle, que después, de luchar por lograr obtener un cupo en una Universidad en Alemania, lo que pensé era mi más grande sueño, o meta, se convirtió en un despertar para darme cuenta de que después de trabajar por armar mi vida en Múnich, y de todo lo que durante ese proceso viví, mis intereses, habían cambiado. Con el tema de visas siempre estas contra el tiempo, intentando encontrar la manera de quedarte y cuando te dan una visa, la cuidas como un tesoro, sin importar lo que implique.

Esto había hecho que me olvidara por completo de cuestionarme a mi misma, si había cambiado y así también mis intereses actuales, mis “quereres” y mis propósitos. Yo en medio de mi ajetreo por siempre conseguir tiempo adicional para quedarme, me ajusté a lo que me tenía que ajustar por miedo a que no funcionara arriesgarme.

Es decir desde el comienzo mi propósito fue conseguir un trabajo en Alemania en lo mío; Marketing, pero lograr esto, no lo veía posible haciendo todo el proceso desde Colombia, y por eso llegué como Au pair. Estando ya aquí en Alemania, en vez de aplicar a trabajos desde el principio, empecé a dar vueltas al rededor de otras visas. En mi cabeza ya se habían asentado los miedos que otros me habían compartido desde mi llegada como Au Pair;

“ES MUY DIFÍCIL CONSEGUIR TRABAJO”, “SI NO TIENES EL IDIOMA NO CONSIGUES NADA”, “ESA VISA NO LA DAN ASÍ DE FÁCIL”, “NO TE PUEDES SALTAR DE UNA VISA COMO AU PAIR A UNA VISA DE TRABAJO”, ETC.)

Entonces pase por visas de estudiante porque supuestamente es el proceso más viable, y luego mi mejor opción era estudiar en una Universidad para como dicen por ahí “lavar el título” y luego conseguir un buen trabajo…

Ya tenía mi primer semestre en la maestría. Durante vacaciones de fin de semestre y un poco en tiempos de inicio de Corona, reflexione sobre mis verdaderos intereses, esos que había dejado en modo avión. Todo surgió porque no me fue muy bien en la Universidad, mis notas de parciales no me alcanzaron para pasar. Tendría que repetirlos, y la verdad me sentí terrible, pero no por repetirlos sino porque tenía cero interés en continuar. “Es normal, en estudiantes extranjeros cuando no están acostumbrados al sistema alemán, que en su primer semestre no les vaya muy bien”, pero para mí esta frase no cambiaba mucho esos sentimientos que empezaron a florecer. Mi problema es que nunca me sentí completamente a gusto durante mis clases, y llegaba muy estresada a mi casa como si algo me molestara y no entendía qué.

Pensé que era solo por el idioma, porque me llevaba mucho más esfuerzo el ver todo en alemán, tenía que estudiar el doble de lo que estaba acostumbrada para poder rendir en mis clases. Pero en realidad era solo insatisfacción, Estaba haciendo algo robotizada por lo que se dice debía ser el sueño de cualquiera de mi generación y me di cuenta de que estaba haciendo el máster equivocado. Y así como el máster, el momento también era el equivocado. Cada quien tiene sus tiempos, pero el migrante no puede darse el lujo de darse tiempo, el migrante tiene que ajustarse al tiempo que le dan.

Todas las decisiones que había empezado a tomar después de llegar a Alemania las tome desde el MIEDO y no la VALENTÍA. Es normal, tenía que ajustarme a la situación, pero debo admitir que me habría gustado ser más valiente y ver en que hubiera resultado. ¿Tendría ya un trabajo?

VOLUNTARIAMENTE estaba yo después de tres años enfrentándome a decidir si continuar la maestría o POR FIN enfrentarme a mis miedos, retirarme y dedicar mi tiempo a enviar mi curriculum, para conseguir aquello por lo que en principio había llegado hasta aquí. Algo tan sencillo, pero que tomo tanto de mí.

Mi excusa siempre era que MI OPCIÓN MÁS SEGURA era esta, pero la verdad es que nunca se puede tener seguridad de nada, solo está el presente y lo que haces con él, solo existen esas decisiones. Decisiones que solo después de tomarlas sabrás si fueron las correctas.

¿Son tus miedos quien dominan el rumbo de tu vida?

¿Eres feliz con eso?

¿Alguna vez has sido VALIENTE?

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