mi leyenda personal: escuchando al Corazón

Hace 4 años llegué a Alemania y esto es todo lo que me ha pasado durante este tiempo:

Primero quisiera empezar por decirles que antes de escribir esta entrada, y antes de que por pura casualidad el libro llegara a mis manos, nunca había leído “el Alquimista”; famoso libro de Paulo Cohelo publicado en 1988, y que después de leerlo empezando este año 2021 (33 años después), la magia de sus palabras, incentivo en mí el recordar y recrear todos los momentos vividos con esos detalles que como un rompe cabezas me trajeron hasta aquí.

Básicamente y para ir al grano; y por supuesto desde mi interpretación personal: este libro relata la historia de un personaje que se enfrenta a algo llamado Lenguaje Universal al cual todos tenemos acceso, pero pocos estamos realmente dispuestos a ver y/o escuchar. Este lenguaje es básicamente una serie de señales que al ser escuchadas (intuición) durante el transcurso de nuestra vida, serán las que posibilitarán el alcance de una Leyenda Personal o como lo diríamos comúnmente Destino.

Obviamente alcanzar esa leyenda personal para el personaje del libro no es nada fácil, se enfrenta a diferentes obstáculos, pero el libro sustenta estas situaciones desde la teoría de que todo está escrito para quien entiende ese lenguaje, es decir quien escucha las señales, y sigue a su corazón al final logrará cumplir con su Destino, su Leyenda Personal.

¡Inspirada en esta historia les quiero contar como me relacioné y tomo a esta teoría como mi nueva Religión!

Después de mi caótica experiencia como Au Pair durante el primer año estando en Alemania, decidí que aún quería seguir intentando alcanzar mis sueños, así que opte por alargar mi estadía aplicando a una visa de estudiante, la cual me abrió la posibilidad de lograr dos cosas muy importantes:

  1. Aprender el idioma a un nivel conversacional
  2. Tener permiso para conseguir un trabajo no formal o como le llaman aquí “mini-job” y así poder sobrevivir, ahorrar lo suficiente para seguir con mis planes

Durante mis dos años de tener esta visa tuve todo tipo de trabajos:

– Trabaje en la cocina de dos restaurantes, me turnaba y hacia uno en la mañana y otro en la tarde. De esta manera se gana lo suficiente para cubrir los gastos básicos, es muy normal tener que valerse de uno, dos o hasta tres trabajos.

– Trabaje de niñera: aquí superé el trauma que me quedó de ser Au Pair, porque la experiencia fue mucho mejor. Creo que el factor principal es que aquí no vives donde trabajas y eso marca muchos límites 😉

– Trabaje esporádicamente en fiestas latinas: vendiendo la entrada y parrandeando gratis 😜

Debo decir que aunque el salario no es obviamente el mismo que el de un trabajo de oficina, disfruté mucho esta época, en la que simplemente me divertía mientras trabajaba, conocí a personas increíbles que se volvieron amistades y hasta considero hoy en día familia.

Descubrí que a veces subestimamos lo duro que es trabajar en ciertas cosas que son ya parte del día a día, y no vemos el esfuerzo que realizan las personas que tienen estos trabajos. Como también todos los tabúes que se tienen que derribar sobre ellos, más cuando tú debes decir con orgullo que trabajas de cocinera, mesera, empleada del servicio o lo que sea, te enfrentas al que dirán, pero ya te empieza a valer huevo, porque a los alemanes ni les importa, porque hay personas que aman estos trabajos, los hacen con pasión, y le doy gracias a la vida por su existencia, porque son estas personas las que te motivan a apreciar lo que haces. Además aquí entre nos, a los únicos que les importa tanto el estatus social es a nosotros los latinos ✋

En ningún caso considero que empezar en otro país sea fácil. El camino migratorio es duro, solitario y lleno de obstáculos para la mayoría, por eso es que me identifico mucho con este libro. Porque siguiendo con el hilo de mi historia, a continuación, entendí que si no hubiera conocido a las personas que conocí, y seguido a mi corazón, hoy no sé donde estaría.

Empezando a ver las señales

Cuando fuí Au Pair la pasé muy mal y estuve muchas veces al borde de tirar la toalla y devolverme, pensé muchas veces que ya no podía más. Hubo un momento en el que todo se estaba poniendo peor, justo al mismo tiempo conocí al que hoy es mi esposo, un hombre del que me enamoré, él me ayudó y su amor me motivo a seguirlo intentando.

En busca de mi segunda visa necesitaba encontrar un trabajo, pues ya mis ahorros se estaban acabando. La cosa no estaba fácil. Recuerdo que por esos días una amiga me invito a una fiesta a la que yo no tenía ni cinco de ganas de ir, uno porque no tenía plata para gastar y dos lo de no tener trabajo me tenía muy estresada. Decidí a último minuto tomar el metro y pasar un rato con mi amiga.

Al llegar al lugar del evento, me di cuenta de que era un restaurante-bar, donde uno de los invitados de la fiesta resulto conocer al dueño del restaurante. Bueno pues termine trabajando dos años para ese restaurante. Al cual yo considero le debo mis primeros pinitos, pues fue desde mi punto de vista mi primer trabajo oficial con el que pude empezar a construir una vida aquí.

Pero ahí no se acaban las coincidencias…

Durante el trabajo que hacía esporádicamente con fiestas latinas, llegué a una de sus locaciones, la cual se encontraba en el mismo edificio donde se ubica una multinacional para la cual yo ya había trabajado en Colombia. La manera en la que me di cuenta de que la empresa existía en Múnich, fue porque al subir al ascensor del edificio, en los botones vi el nombre de la empresa. Yo ya había buscado obviamente a esta empresa en Alemania por mi cuenta, pero en internet no aparecía ninguna sucursal en Múnich. Ese día en mi cabeza algo se activó y empece a imaginarme como sería trabajar de nuevo para ellos, lo vi tan lejos en ese momento. Lo vi como un sueño muy lejano.

Ese día nunca lo olvido, menos ahora que puedo decir que actualmente trabajo para esa empresa desde comienzos de este año, pasaron dos años desde que tuve ese momento en ese ascensor, y aunque no fue inmediato que ese sueño se cumpliera, porque entre ese momento y el ahora, la persona que yo era, tenía otros planes, la persona que yo era no estaba siguiendo su intuición. Por mucho tiempo ignore ese sueño, lo retome después, cuando me di cuenta de que ya estaba dispuesta a escuchar las señales y creo que ahora el Universo también estaba dispuesto a escucharme de vuelta.

Ahora dos años después apliqué sin pensarlo dos veces.

No obstante debo decir que no había vacantes para mí, aun así no me importó. Aplique voluntariamente a lo que aquí llaman un Intiativbewerbung, lo cual quiere decir que se aplica y en caso de que salga algo te llaman.

Me llamaron inmediatamente, y yo no podía de la felicidad. Por fin un trabajo de nuevo en mi profesión, me volví a sentir yo. Y así es como retome mi leyenda personal….

Pasito a pasito escuchando a mi corazón, y dejando de darle importancia a las cosas que para otros eran importantes pero no para mí. Manifestar, seguir las señales y escuchar al universo solo funciona cuando renunciamos a querer controlarlo todo, cuando dejamos que la vida nos guíe.

Yo les recomiendo el libro, para algunos puede sonar a locura o bobería, pero para otros como yo, es un despertar del alma ❤

Imagen de Laura Díez Estrada tomada de su instagram @lauradieze

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